El verano que le salió caro a La Paz: 40 grados, apagones y recibos que no dan tregua
Entre ondas de calor y cortes de luz, miles de sudcalifornianos descubrieron que aguantar el clima también tiene precio.
Por Daniel Rojas
Fundador y Director General
20 de septiembre de 2026, 16:33 · Lectura de 6 minutos
Una tarde cualquiera de agosto, en cualquier casa de La Paz. Las cortinas cerradas, el aire acondicionado al máximo y la misma cuenta mental de todos los veranos: cuántas horas se aguanta el calor antes de que llegue el recibo. Este año, esa cuenta salió más cara que de costumbre.
Cualquiera que haya vivido un verano en La Paz sabe que el calor es parte del paisaje. Lo que cambió en 2026 es la sensación de que ya no basta con aguantarlo: también hay que poder pagarlo. Entre una onda de calor que apenas cerró a principios de agosto, apagones que dejaron a miles de familias sin aire acondicionado y recibos que, según usuarios, llegaron a varios miles de pesos, el verano se volvió una prueba de resistencia económica para muchos sudcalifornianos.
Una onda de calor que se despidió con lluvia
El 3 de agosto, el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) informó que la onda de calor llegaba a su fin en Baja California Sur. Según el pronóstico de ese día, La Paz tendría una máxima de 37 grados, mientras que San José del Cabo y Cabo San Lucas rondarían los 31 y 30. En zonas rurales del estado se esperaban entre 32 y 36.
El cierre del episodio no fue precisamente un alivio seco. El SMN anticipó un aumento paulatino en la probabilidad de lluvias por el monzón mexicano y por canales de baja presión, con acumulados de 5 a 25 milímetros, rachas de viento de hasta 50 kilómetros por hora y oleaje de uno a dos metros en la costa occidental. Para el martes 4 se hablaba de lluvias fuertes, de 50 a 75 milímetros, en el sur del estado, con máximas que todavía podían moverse entre 35 y 40 grados.
Conviene leer bien esos números. Una máxima de 37 grados en La Paz no suena extraordinaria para agosto. El problema es la combinación de calor y humedad, típica de la temporada en la costa, que convierte el aire acondicionado en una necesidad y no en un lujo. Y cuando la necesidad se enciende por muchas horas, el recibo lo resiente.
Apagones en plena temporadaA los pocos días de que terminara la onda de calor llegó otro golpe. Desde el lunes 17 de agosto, La Paz y algunas zonas de Los Cabos registraron cortes de luz que, de acuerdo con los reportes de esos días, se extendieron durante cuatro días, con temperaturas cercanas a los 40 grados. La falla más grande, la del jueves, dejó a unos 33 mil usuarios sin servicio.
Un recuento publicado el 1 de septiembre habla de 112 apagones en lo que va del verano, por encima de los 73 de 2019, y de más de 30 mil familias afectadas durante más de diez días, con cortes de hasta 28 horas en algunas colonias. Son cifras que conviene contrastar con datos de la propia CFE, pero describen bien lo que se vivió: calor afuera, calor adentro y sin ventilador.
El otro golpe: el recibo
Usuarios consultados reportan recibos bimestrales que van desde los 4 mil hasta los 13 mil pesos. Es un rango amplio y las fuentes revisadas no aclaran cuántos hogares están en cada extremo, así que hay que tomarlo como un termómetro del malestar y no como un promedio oficial.
Aun así, el punto de fondo se sostiene. En una ciudad donde apagar el aire acondicionado en agosto no es una opción real para una familia con niños, adultos mayores o personas enfermas, un consumo alto no siempre significa derroche. Significa que el clima de la región obliga a gastar más energía para vivir con un mínimo de comodidad, y que el recibo no siempre lo distingue.Qué es la tarifa 1F y por qué se menciona tantoAquí entra la discusión de fondo. En términos generales, CFE clasifica las tarifas domésticas según la temperatura media mínima de verano de cada localidad. Entre más caluroso es el lugar, mayor es el límite de consumo que recibe subsidio antes de que el kilowatt-hora empiece a cobrarse más caro. La tarifa 1F corresponde a las zonas más cálidas del esquema.
Según lo que se ha planteado públicamente, en Baja California Sur se busca que la tarifa pase de la 1E a la 1F. Dicho sin tecnicismos, la idea es que las familias puedan consumir más energía con subsidio antes de caer en el cobro pesado. Hasta donde alcanzan las fuentes consultadas, el trámite sigue sin resolverse, y tampoco está claro si una eventual reclasificación aplicaría de inmediato o solo para próximos periodos.Lo que falta por aclararHay al menos tres preguntas abiertas que vale la pena seguir. La primera es si CFE dará una respuesta formal sobre la reclasificación de tarifa y en qué plazo. La segunda es si los recibos altos de este verano tendrán algún ajuste, aclaración o convenio para las familias que los recibieron después de semanas de apagones. La tercera es qué medidas de fondo se tomarán para que el sistema aguante la demanda del verano, un tema que empresarios y ciudadanos ya llevaron a la mesa.
Mientras eso se define, la lectura es simple: el calor en BCS dejó de ser solo un asunto del clima y pasó a ser un asunto de bolsillo. Y ahí, quienes viven en el sur del estado tienen todo el derecho de exigir claridad.
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